Aquí están las galletas que llevó Andrea al colegio para celebrar su cumpleaños. Montones y montones de castillos y la corona para mi princesa evidentemente. Como el tema de la glasa aún no lo tengo controlado (pero todo se andará) las cubrí de fondant (que tampoco lo tengo controlado pero cuela). Les puse el nombre de cada niño y les hice una enredadera en glasa para ir practicando.
La corona la pinté con pintura metalizada de americolor pero no me quedó bien, no se si tiene truco o es que mis pinceles tienen las cerdas muy duras y arrastran las pinturas, a ella le encantó aunque el rosa no es lo suyo.
Todos los castillos llevaban nombre propio, incluso hice algunos sin gluten y para que Andrea los distinguiese les puse otra textura.
Hice montones de galletas y como soy un poco bruta quise hacerlas del tirón. Las galletas las hice unos días antes y las conservé en una caja de lata pero la decoración la empecé por la tarde y acabé de madrugada, pegué el fondant, dibujé con glasa, puse el nombre, embolsé y etiqueté (otra cosa que tengo que mejorar, pero a las 3 de la mañana todos los gatos son pardos jajaja).
Para la profe hicimos una galleta diferente y Andrea le pegó el fondant y eligió los colores de las mariposas.
Mientras las estaba haciendo todo me parecían defectos pero al final quedé muy contenta con el resultado, y lo mejor de todo? la llamada de Andrea nada más salir del cole: “madrina, las galletas un éxito total, la profesora se la enseñaba a todo el mundo y a los niños les daba pena comérselas”. Y ella toda contenta y orgullosa y también me dijo: “todos querían una como la mía” (pero la suya era única).




















































